Dejándolo Todo por Seguir a Cristo

Basado en Mateo 4

El Espíritu Santo aún está buscando un corazón que se abra, alguien que necesite arrepentirse y ser libre. Y es que el Señor no fuerza, Él espera corazones dispuestos.

El Inicio del Ministerio de Jesús

“Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima en la región de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció.”
— Mateo 4:12–16 (RVR1960)

Jesús comenzó su ministerio no en un lugar apartado, sino en Capernaum, una ciudad comercial, marítima y cargada de pecado. Donde hay tinieblas, la luz de Cristo resplandece con más poder. No vino por los sanos, sino por los enfermos (Mateo 9:12), y no solo físicamente, sino espiritualmente.

El Poder del Evangelio Ante el Pecado

La vida en pecado —ya sea el adulterio, las drogas, la brujería o una vida de doble ánimo— esclaviza, enferma y destruye. Pero Cristo vino a romper esas cadenas.

“Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.”
— 1 Juan 3:8 (RVR1960)

Hay quienes niegan la existencia del reino de las tinieblas, pero la Biblia es clara: hay demonios, espíritus inmundos que buscan perder al hombre. Satanás, el querubín caído, arrastró consigo una tercera parte de los ángeles (Apocalipsis 12:4), y hoy esos espíritus operan en las mentes y cuerpos de muchos. Pero Cristo tiene poder para liberarte.

El Llamado al Arrepentimiento

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”
— Mateo 4:17 (RVR1960)

Antes de sanar, antes de libertar, antes de obrar milagros, Jesús llamó al arrepentimiento. Porque no se trata solo de recibir sanidad física, sino de abrir el corazón para que Él entre y reine.

El arrepentimiento implica un cambio de dirección. Si vas rumbo al pecado, te detienes y giras hacia la voluntad de Dios. Es reconocer tu maldad y decidir vivir en santidad.

“¿De qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”
— Marcos 8:36 (RVR1960)

¿Qué sentido tiene tener una casa de lujo, dinero, placer, si tu alma está vacía o condenada? Si Cristo no reina en tu corazón, todo lo demás pierde sentido.

El Llamado de los Discípulos: Dejarlo Todo

“Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.”
— Mateo 4:18–20 (RVR1960)

Pedro, Andrés, Jacobo y Juan no lo pensaron dos veces. Dejaron su barca, sus redes, su padre, su trabajo… y siguieron al Maestro. Lucas nos cuenta que incluso luego de una noche entera sin pescar, el milagro del Señor les hizo ver que Jesús era digno de ser seguido, aun si eso significaba dejarlo todo (Lucas 5:1–11).

Pero “dejar todo” no siempre significa abandonar posesiones físicas, sino rendir el corazón por completo. Puedes tenerlo todo, pero si Dios no ocupa el primer lugar, lo has perdido todo.

“Nada trajimos a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.”
— 1 Timoteo 6:7 (RVR1960)

Lo que entregamos a Dios, Él lo puede multiplicar. Pero el corazón debe estar completamente rendido.

La Fe Sencilla que Sana

Jesús no requería grandes rituales, sino fe. Sanó enfermedades, dolencias, liberó endemoniados y transformó vidas enteras. Muchos hoy confían más en pastillas, yerbas y rituales que en el poder de Dios. Pero:

“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.”
— Marcos 9:23 (RVR1960)

Una sola cosa necesitas para ver el milagro: fe. No importa tu nivel de educación, tu color de piel, o tu pasado. Si crees, verás la gloria de Dios (Juan 11:40).

Cristo es Todo

Cristo llena todos los espacios del corazón. Si Él habita en ti, no importa lo que venga: enfermedad, pérdida, crisis, escasez… Él seguirá siendo tu todo.

¿De qué sirve ganar el mundo si pierdes tu alma? ¿De qué sirve un matrimonio destruido, hijos rebeldes, una salud rota, a cambio de una vida sin Dios?

Dios te llama hoy. Te llama a rendirte, a dejarlo todo en sus manos, a seguirlo. No mañana, no después, sino hoy.

“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.”
— Hebreos 3:15 (RVR1960)

Este mensaje completo lo puedes ver en nuestro canal de YouTube Jorge Aguilar, titulado “Dejar todo por seguir a Cristo (Fin de ayuno de 7 días)”.

 

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