¿Qué es estar entregado a Cristo?

Romanos 7:19-25
El apóstol Pablo habla de una batalla, y esta es una de las más grandes que enfrenta el ser humano. No es contra el diablo ni contra los demonios. La batalla más grande que tenemos es contra nosotros mismos; la llevamos dentro. Nuestra guerra está en nuestro interior. Pablo dice que él quiere hacer el bien: “Yo quiero hacer el bien”, pero termina haciendo el mal. Él afirma: “Hallo que en mí está el querer hacer el bien, pero en mi carne está el querer hacer el mal.”

Pablo reflexiona consigo mismo: “No quiero hacer el mal, pero termino haciéndolo. Hallo que hay una guerra en mí”. Entonces, pregunta: “¿Quién me librará de este cuerpo?” Si el texto terminara ahí, parecería una justificación para pecar, porque todos podríamos decir: “¿Cómo puedo luchar contra mi carne? No puedo, entonces mejor me rindo al pecado.”

Pero gracias a Dios, el texto no acaba ahí. Pablo agradece a Jesucristo y dice: “Con mi cuerpo sirvo al pecado, pero con mi espíritu sirvo a Cristo.” Esto no significa que Pablo pecaba mientras servía a Cristo con su mente, sino que reconoce que su cuerpo siempre tendrá inclinaciones al pecado. Sin embargo, su espíritu, fortalecido en el Señor, busca servir a Cristo.

El que vive según la carne, guiado por sus apetitos, inevitablemente vivirá pecando, porque la carne solo sabe pecar. Pero aquel que crucifica su carne por medio de la sangre de Cristo podrá vivir una vida que glorifique y alabe al Señor. No una vida perfecta, pero sí una que agrade a Dios.

Romanos 10:9
Este pasaje explica cómo una persona, al venir a los pies de Cristo, nace de nuevo. Para que esto suceda, debe haber una confesión. No puede ser algo silencioso; debe confesarse con la boca: “Confesares con tu boca.” Sin embargo, no es suficiente confesar con la boca, sino también creer en el corazón: “Si creyeres en tu corazón.”

Esto significa que la confesión debe ser genuina, acompañada por la fe en que solo Cristo puede perdonar los pecados. Cuando esta confesión es sincera y de corazón, la persona nace de nuevo, se convierte en una nueva criatura y comienza su vida cristiana.

Significado bíblico de entregarse
Según el Diccionario Larousse, entregarse significa “ponerse en poder de otro”. Así que, cuando decimos “me voy a entregar a Cristo”, estamos diciendo que nos ponemos en el poder de Cristo. Es como si alguien te diera las llaves de su casa y dijera: “Estas llaves son tuyas, haz lo que quieras con ellas.”

También significa abandonarse, confiarse, rendirse y someterse. Es permitir que Dios nos guíe según Su voluntad, que Él decida por nosotros.

Algunas personas quieren vivir en santidad sin Dios, pero eso es imposible. El primer paso para vivir en santidad es pertenecer a Cristo. El primer paso para tener una vida de victoria, donde Dios dirige y bendice, es aceptar a Cristo como Señor.

Rendirse a Cristo implica depender completamente de Dios, someternos a Su voluntad. Es decir: “Si quieres que viva, viviré; si quieres que muera, moriré. Si decides darme riquezas, las recibiré; si no me das, viviré sin ellas.”

Filipenses 2:21
La salvación no lo es todo; es solo el inicio. “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” es una orden. Aunque ya hemos recibido a Cristo y somos salvos espiritualmente, aún estamos en guerra con nuestra carne.

Aunque Cristo esté en tu corazón, tu cuerpo sigue siendo el mismo; la carne no ha sido salvada. Hemos sido transformados en espíritu, pero no en carne. Si permitimos a la carne gobernar, caeremos en los mismos hábitos de antes.

Sin embargo, al buscar a Dios, nuestro espíritu puede gobernar sobre la carne. A veces, también nos desanimamos y caemos, pero seguimos buscando a Dios. Aunque nuestra carne trate de controlarnos, debemos huir del pecado, no buscarlo ni cederle lugar.

Dios es quien produce en nosotros el querer y el hacer, pero para que esto suceda, debemos ocuparnos activamente en nuestra salvación. Todo tiene un orden: primero te ocupas de tu salvación, y después Dios produce en ti el querer y el hacer.

Consejos para la vida cristiana
Filipenses 2:14-16 nos ofrece algunas instrucciones:

  • Haced todo sin murmuraciones ni contiendas. Esto se refiere a las cosas de Dios. No debes quejarte al servirle ni discutir para cumplir Su voluntad.
  • Sed irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación perversa y maligna. Debemos brillar como luces en el mundo, aferrándonos a la Palabra de vida.

Entregarse a Cristo significa rendirle todo, no una parte, sino todo. Dios trabaja en nosotros según lo que le permitimos. Él está llamando a la puerta; solo debemos decidir cuánto le dejaremos entrar.

Segunda de Corintios 8:5
La gracia de la que Pablo habla hacia la iglesia de Macedonia se refiere a que, a pesar de su pobreza, ellos desearon colaborar con la obra de Dios. En este pasaje, Pablo se refiere a la ofrenda y a la generosidad, y testifica: “Con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aún más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio”.

Lo más notable es lo que añade a continuación: “Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor y luego a nosotros por la voluntad de Dios”.

¿Qué nos enseña este pasaje? Que estas personas se rindieron primero al Señor. Esa entrega fue el fundamento de su generosidad. De igual manera, nosotros podemos medir nuestra vida espiritual de acuerdo con lo que damos. Sabemos que la salvación no se obtiene por nuestras ofrendas ni por nuestras acciones, pero Jesús dijo: “Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Cuando una persona se ha rendido verdaderamente a Cristo, siente la necesidad de darle algo a Dios. Esto puede manifestarse en ofrendas, servicio, cánticos, alabanzas o cualquier otra forma de entrega. Es imposible que una persona avara o tacaña entre al cielo, porque su corazón está atado a las cosas materiales, y Dios juzgará eso.

Cuando Jesús le dijo al joven rico: “Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoros en el cielo”, no estaba estableciendo una regla universal para ganar el cielo. Más bien, estaba revelando que el corazón del joven estaba atado a sus riquezas. Dios no necesariamente te pedirá lo mismo. Tal vez a ti te pida apartarte del pecado, dejar de mentir, dedicar más tiempo a la oración o al ayuno.

Dios nos pide rendir aquello que domina nuestro corazón. Podría decirte: “Apaga el celular y tendrás tesoros en mi reino” si el celular es lo que ocupa tu corazón. O tal vez te pida entregar algo material, como un carro, si eso representa tu mayor apego.

En esencia, Dios pesará tu vida según lo que estés dispuesto a rendirle. Los hermanos en Corinto se rindieron primero a Dios, y como resultado, quisieron ayudar en su obra.

Filipenses 3:1
En este pasaje, Pablo nos advierte sobre los “perros”, refiriéndose a personas que persiguen a los creyentes o que, estando dentro de la iglesia, no se han convertido genuinamente. El apóstol Pedro utiliza la misma analogía cuando dice: “El perro vuelve a su vómito”, refiriéndose a falsos maestros que conocen la Palabra pero no han sido transformados, y arrastran a otros por el camino del error.

Pablo también menciona a los “mutiladores del cuerpo”, aquellos que promueven sacrificios físicos que no están conforme a la Palabra de Dios, como ciertas prácticas extremas o ascéticas. Por ejemplo, el “don de castidad” cuando se utiliza como una imposición y no como un llamado genuino de Dios. En contraste, Pablo dice: “Nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús”.

Luego, Pablo habla de la inutilidad de confiar en méritos humanos para obtener la salvación. Dice: “Si alguien piensa que tiene motivos para confiar en la carne, yo más”, refiriéndose a sus propios logros y privilegios antes de conocer a Cristo.

Pablo enumera sus credenciales: “Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible”. En otras palabras, si la salvación se pudiera ganar por la carne, Pablo habría sido el primero en alcanzarla.

Sin embargo, declara: “Cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor a Cristo”. Todo lo que antes valoraba como logros, ahora lo considera “basura” en comparación con conocer y servir a Cristo.

¿Qué significa entregarse a Cristo?
Cuando nos rendimos a Cristo, podemos perder cosas que antes considerábamos valiosas: amistades, relaciones familiares, o incluso estatus. Pablo nos enseña que estas pérdidas no tienen importancia comparadas con la riqueza espiritual que se encuentra en Cristo.

Rendirnos a Cristo transforma nuestra manera de pensar y de valorar las cosas. Lo que antes parecía importante pierde su brillo, porque al tener a Cristo, encontramos la verdadera satisfacción y plenitud. Él llena todas nuestras necesidades.

Finalmente, Pablo nos anima a no desanimarnos cuando fallamos. Dios es misericordioso, lento para la ira y grande en amor. Si has fallado, recuerda que no eres la primera ni la última persona que lo ha hecho. Su misericordia es infinita, y Él siempre está dispuesto a levantarte.

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn
Reddit
WhatsApp
Email

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Jorge Aguilar Goyoneche.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Hostgator que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Artículos Relacionados

Ultímos Artículos

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad